La Ley de Movilidad es muy clara, en su artículo segundo nos habla de su principal motivación:
“Planear, organizar, administrar y controlar la infraestructura para las personas con discapacidad o movilidad reducida, peatones, movilidad no motorizada y transporte público y especial, infraestructura vial, infraestructura carretera y el equipamiento vial, conforme a la jerarquía de movilidad establecida en la presente Ley.”
Dentro de está jerarquización, es el motivo de este reglamento garantizar los derechos de movilidad a los más vulnerables:
“Tienen uso preferencial del espacio público, las personas con discapacidad, los peatones, los usuarios de bicicletas, transporte no motorizado y el servicio público y especial de transporte de personas frente a otro tipo de vehículos”
Así las cosas, es indispensable, señalar que, en la ciudad de Guanajuato, el cumplimiento de esta ley, más parece una burla, un pretexto para ejercer gasto público, de manera aparente, porque las rampas y demás adaptaciones, son visibles en varias partes de la ciudad, lo que no se puede ver, es que estas sean pensadas para solucionar los planteamientos del derecho a la movilidad.
Y es que son varios los ejemplos para demostrar que muchas de ellas son poco prácticas, sino representan un peligro para quien se atreva a usarlas, las inclinaciones, como sucede en Banqueta Alta, son tan pronunciadas, que se convierten en una montaña rusa, las del Pasaje Manuel Leal, son otro sin sentido, que pone en riesgo a quien las ocupe, porque no llevan más que a trampas urbanas, es decir, avientan a los discapacitados, en silla de rueda o con bastón, hacia el arroyo vial.
En esta ocasión, en el callejón de la Condesa, vimos como una visitante de Villahermosa Tabasco sufría para subir dos escalones y poder llegar a la rampa que la avienta hacia la Plaza de la Paz y hí, un guía de turistas, nos hizo ver que la rampa de la calle de enfrente, al no ser muy visible y estar horizontalmente, se convirtió en un obstáculo al que personas de la tercera edad y de todas las edades, suelen tropezar y son varios los casos de personas que tienen que ser atendidas por los servicios de la Cruz Roja. Un peligro para todos