La popularmente conocida como plaza de las Ranas o plaza Hidalgo, suele ser utilizada como estacionamiento en fechas navideñas, el maltrato cada año deja más manchas en la escultopintura que la conforma.


Mientras trabajadores del municipio, descargan el árbol navideño de una camioneta estacionada sobre las piedras de colores, ordenadas de tal manera, que a la distancia, crean extraordinarias figuras de ranas, apreciables desde abajo, pero de manera monumental desde el cielo o por ejemplo desde el mirador de la ex estación.
El equipo del Sistema de Noticias, pudo constatar como existen varios manchones, que desdibujan o simplemente, hacen imperceptible, las formas, que con cuidado, fueron formadas, con piedras de colores por quienes en honor del vocablo purépecha original, “Quanaxhuato” con el que se nombró a este lugar, antes de que fuera villa colonial hace casi 5 siglos.
El monte de ranas, queda como testimonio a la entrada del centro histórico, considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1988, por los valiosos edificios coloniales que lo conforman y las minas cuya riqueza iluminó Europa a finales del siglos XVIII, pero que antes de todo este esplendor colonial, se pobló de indígenas chichimecos a los que se consideró enemigos.
La plaza trata del rescate del valor de los pueblos originales y de la descripción del lugar, y seguramente detrás de esta monumental escultopintura, el arte autóctono que expresa, busca ser útil, para reflexionar sobre los antiguos, los originales, los que aún dan raíces a esta ciudad llena de sincretismos inexplicables.
El menosprecio que las autoridades, tiene cada vez que pueden demostrarlo, por el cuidado de este patrimonio artístico del siglo XX, se hace más evidente los días de diciembre, cuando los asistentes al “tradicional tianguis” del cantador, lo ocupan como estacionamiento, desprendiendo las coloridas piedras, que como siempre se advierte… no serán fáciles de conseguir en el caso de que continúen desprendiéndose.