Guanajuato Capital
Pasan los días y la puerta del Jardín del Cantador sigue en peligro de ser robada.
Qué esperan para actuar las autoridades municipales.
Continúa en peligro de ser robada la puerta de acero de la entrada poniente del Jardín del Cantador. Toda la hermosa herrería que viste su mobiliario está siendo saqueada. Vea lo que está pasando en la capital del estado de Guanajuato.
Desde la mañana del jueves pasado vecinos alertaron a la redacción del Sistema de Noticias de TV Guanajuato sobre la caída de una de las puertas de la entrada al Jardín del Cantador.
Independientemente del peligro que representa que esta pesada puerta de acero, ricamente trabajada con figuras y formas exquisitas, se venga abajo por accidente sobre algún niño, joven o transeúnte. Lo que más preocupa es que sea desaparecida, es decir, robada.
Y es que son varios los testimonios de la desaparición del mobiliario urbano que ha padecido la ciudad en los últimos días, constan la desaparición de varias bancas de acero adornadas con los escudos y sellos de la ciudad, también han desaparecido totems explicativos del patrimonio arquitectónico, por mencionar un par de ejemplos recientes.
En el mismo Jardín, después de un breve recorrido se puede ver que han sido saqueados, pedazo a pedazo, varios metros de los barandales de acero que bordean el río artificial, por cierto, seco desde hace décadas, y para colmo, también están desapareciendo los barandales del exquisito Kiosco que corona este bello Jardín abierto desde 1896.
Guanajuato Capital
Puente de Tepetapa: herencia colonial que conecta la historia de Guanajuato
El Puente de Tepetapa, ubicado en uno de los barrios más antiguos de Guanajuato capital, tiene su origen en la época colonial, con registros que lo sitúan en el siglo XVIII, cuando la ciudad vivía un auge minero que exigía mejores vías de comunicación. Aunque no existe una fecha exacta de fundación documentada, se sabe que el puente fue construido para permitir el cruce seguro del entonces caudaloso río Guanajuato, especialmente durante la temporada de lluvias.
Durante el periodo colonial y a lo largo del siglo XIX, el puente fue fundamental para el tránsito de mineros, comerciantes y habitantes que se desplazaban entre Tepetapa y el centro de la ciudad. Con el paso del tiempo, la estructura fue reforzada y adaptada para responder a las nuevas necesidades urbanas, sobre todo con la llegada del tránsito vehicular, manteniendo su función como punto estratégico de conexión.
En la actualidad, el Puente de Tepetapa es considerado un elemento histórico y patrimonial, símbolo del crecimiento urbano de Guanajuato y de su pasado minero. Su permanencia a lo largo de más de dos siglos lo convierte en un testigo del desarrollo de la ciudad, hoy reconocida como Patrimonio Cultural de la Humanidad, y en una pieza clave de la memoria colectiva de los guanajuatenses
Guanajuato Capital
Guanajuato capital: historia, origen y legado de una ciudad minera
Guanajuato Capital, una de las ciudades más emblemáticas de México, fue fundada oficialmente en 1559, tras el descubrimiento de importantes vetas de plata que la convirtieron en uno de los principales centros mineros de la Nueva España. Su nombre proviene del vocablo purépecha Quanaxhuato, que significa “lugar de cerros” o “lugar montuoso”, reflejando la compleja geografía que aún caracteriza a la ciudad. Gracias a su riqueza minera, Guanajuato tuvo un crecimiento acelerado y se consolidó como un punto clave para la economía colonial.



Con el paso del tiempo, Guanajuato no solo destacó por su minería, sino también por su relevancia histórica y cultural. Fue escenario de uno de los primeros acontecimientos de la Guerra de Independencia, con la toma de la Alhóndiga de Granaditas en 1810, hecho que marcó el rumbo del país. Hoy, Guanajuato Capital es reconocida como Patrimonio Cultural de la Humanidad, conservando su arquitectura colonial, callejones, túneles y tradiciones que la convierten en un referente histórico y turístico a nivel nacional e internacional
Cultura
Presa de la Olla: origen y tradición
La Presa de la Olla es uno de los referentes históricos más importantes de Guanajuato capital, una obra que nació de la necesidad urgente de abastecer de agua a una ciudad en constante crecimiento durante la época colonial. Su construcción respondió a los problemas recurrentes de escasez que enfrentaba una población cuya vida económica giraba en torno a la minería y que dependía de fuentes de agua irregulares.
La presa fue concluida en 1749 por disposición de las autoridades locales de la Nueva España, con el propósito de captar y almacenar el agua de lluvia para su posterior distribución entre la población. La compleja geografía de Guanajuato, asentada en una cañada, hacía indispensable contar con una infraestructura capaz de regular el suministro hídrico, tanto para el consumo doméstico como para las actividades productivas. Durante más de un siglo, la Presa de la Olla fue una de las principales fuentes de agua para la ciudad.
Con el tiempo, la presa dejó de ser únicamente una obra hidráulica para convertirse en un espacio con un fuerte significado social. Desde sus primeros años surgió la práctica de abrir sus compuertas de manera periódica, una acción necesaria para liberar el excedente de agua y limpiar los cauces naturales. Este acto técnico comenzó a atraer a la población, que veía en la apertura una señal del inicio del temporal de lluvias.


A lo largo del siglo XIX, la apertura de la Presa de la Olla se transformó en una tradición profundamente arraigada. Lo que inició como una maniobra de mantenimiento se convirtió en una celebración colectiva, acompañada de música, convivencia familiar y la presencia de autoridades civiles. La ceremonia, realizada generalmente entre junio y julio, quedó integrada al calendario cultural de Guanajuato como una de sus festividades más antiguas.
Alrededor de la presa se desarrollaron también otras prácticas sociales. El sitio se volvió un punto habitual de reunión, paseo y recreación, especialmente los fines de semana. La creación de jardines y espacios públicos en su entorno reforzó su papel como lugar de encuentro para distintas generaciones de guanajuatenses.

En la actualidad, aunque la Presa de la Olla ya no cumple la función central de abastecimiento de agua que tuvo en el pasado, su valor histórico permanece intacto. La apertura anual continúa realizándose como un acto simbólico que conecta a la ciudad con su pasado y recuerda la importancia del agua en su historia. Esta tradición representa un vínculo vivo entre la herencia colonial y la identidad contemporánea de Guanajuato, y subraya la relevancia de preservar tanto el patrimonio material como las costumbres que lo mantienen vigente.
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