Connect with us

Guanajuato Capital

Hijo de la pareja presidencial de Guanajuato capital haciendo uso de recursos públicos para promocionarse al mismo tiempo que comete delito de usurpación de funciones.

Published

on

En los últimos días, Saúl Navarro, presidente del DIF municipal de Guanajuato e hijo de la alcaldesa Samantha Smith, ha causado revuelo al utilizar recursos públicos en lo que muchos consideran una descarada campaña de marketing personal.

Si alguien pensaba que el gobierno municipal se limitaba a hacer su trabajo, parece que algunos ya están en modo “campaña electoral”, aunque la cita más cercana sea en 2027.

Pero, ¿es esto realmente parte de su rol? A continuación, veremos un claro ejemplo de cómo el joven Saúl ha cruzado la línea entre lo que corresponde a su cargo y lo que parece ser una búsqueda voraz de notoriedad. Recientemente, Saúl se presentó al frente de un operativo en bares y cantinas, presuntamente para “prevenir daños a la juventud”.

Un acto que, más que cumplir con sus responsabilidades, parece tener más tintes de un intento de promoción personal que de una acción orientada al bienestar común.

¿El problema? Su rol como presidente del DIF no le otorga atribuciones en fiscalización o seguridad pública, funciones que claramente no están dentro de su responsabilidad.

Para añadir más comedia a la escena, se dejó ver portando una identificación con el logo de la Secretaría de Seguridad Pública con su nombre plasmado.

Advertisement

En un intento por seguir con su imagen de “hombre de acción”, Saúl también hizo presencia en Los Pastitos, donde “solucionó” la falta de alumbrado público, un problema que, cabe recordar, fue originado por la propia presidencia municipal, al permitir el retiro de postes para montar la feria navideña. ¿Solución rápida y sin complicaciones? Disfrazarse de técnico electricista, como si se tratara de una cuestión personal que solo él podía resolver.

Sin embargo, la gente de Guanajuato ya empieza a percatarse de lo que realmente está pasando. A pesar de los intentos por posicionar a Saúl como “de barrio” o como un “funcionario cercano a la gente”, la realidad es que los guanajuatenses no son tan fáciles de engañar.

El maquillaje electoral no está funcionando como se esperaba, y el pueblo comienza a ver más allá de la fachada. Lo que no es una broma es el riesgo que conlleva la usurpación de funciones. El Código Penal Federal establece en su artículo 248 que quien ejerza funciones públicas sin tener la autorización correspondiente está cometiendo un delito al hacerse pasar por una autoridad o funcionario sin tener el cargo o la designación correspondiente.

El castigo para este delito puede incluir prisión y multa. Si la usurpación afecta el ejercicio de funciones públicas en áreas específicas, como la seguridad pública o la justicia, las penas pueden ser más severas.
Saúl Navarro parece estar intentando ganar terreno antes de lo previsto, con el apoyo tácito de su madre, la alcaldesa. Sin embargo, los guanajuatenses están empezando a despertar, y parece que los días de campañas maquilladas y promesas vacías están llegando a su fin. Al menos, en esta ocasión, ya no les van a dejar que jueguen con la confianza de los ciudadanos.

Advertisement

Guanajuato Capital

Puente de Tepetapa: herencia colonial que conecta la historia de Guanajuato

Published

on

El Puente de Tepetapa, ubicado en uno de los barrios más antiguos de Guanajuato capital, tiene su origen en la época colonial, con registros que lo sitúan en el siglo XVIII, cuando la ciudad vivía un auge minero que exigía mejores vías de comunicación. Aunque no existe una fecha exacta de fundación documentada, se sabe que el puente fue construido para permitir el cruce seguro del entonces caudaloso río Guanajuato, especialmente durante la temporada de lluvias.

Durante el periodo colonial y a lo largo del siglo XIX, el puente fue fundamental para el tránsito de mineros, comerciantes y habitantes que se desplazaban entre Tepetapa y el centro de la ciudad. Con el paso del tiempo, la estructura fue reforzada y adaptada para responder a las nuevas necesidades urbanas, sobre todo con la llegada del tránsito vehicular, manteniendo su función como punto estratégico de conexión.

En la actualidad, el Puente de Tepetapa es considerado un elemento histórico y patrimonial, símbolo del crecimiento urbano de Guanajuato y de su pasado minero. Su permanencia a lo largo de más de dos siglos lo convierte en un testigo del desarrollo de la ciudad, hoy reconocida como Patrimonio Cultural de la Humanidad, y en una pieza clave de la memoria colectiva de los guanajuatenses

Continue Reading

Guanajuato Capital

Guanajuato capital: historia, origen y legado de una ciudad minera

Published

on

Guanajuato Capital, una de las ciudades más emblemáticas de México, fue fundada oficialmente en 1559, tras el descubrimiento de importantes vetas de plata que la convirtieron en uno de los principales centros mineros de la Nueva España. Su nombre proviene del vocablo purépecha Quanaxhuato, que significa “lugar de cerros” o “lugar montuoso”, reflejando la compleja geografía que aún caracteriza a la ciudad. Gracias a su riqueza minera, Guanajuato tuvo un crecimiento acelerado y se consolidó como un punto clave para la economía colonial.

Con el paso del tiempo, Guanajuato no solo destacó por su minería, sino también por su relevancia histórica y cultural. Fue escenario de uno de los primeros acontecimientos de la Guerra de Independencia, con la toma de la Alhóndiga de Granaditas en 1810, hecho que marcó el rumbo del país. Hoy, Guanajuato Capital es reconocida como Patrimonio Cultural de la Humanidad, conservando su arquitectura colonial, callejones, túneles y tradiciones que la convierten en un referente histórico y turístico a nivel nacional e internacional

Continue Reading

Cultura

Presa de la Olla: origen y tradición

Published

on

La Presa de la Olla es uno de los referentes históricos más importantes de Guanajuato capital, una obra que nació de la necesidad urgente de abastecer de agua a una ciudad en constante crecimiento durante la época colonial. Su construcción respondió a los problemas recurrentes de escasez que enfrentaba una población cuya vida económica giraba en torno a la minería y que dependía de fuentes de agua irregulares.

La presa fue concluida en 1749 por disposición de las autoridades locales de la Nueva España, con el propósito de captar y almacenar el agua de lluvia para su posterior distribución entre la población. La compleja geografía de Guanajuato, asentada en una cañada, hacía indispensable contar con una infraestructura capaz de regular el suministro hídrico, tanto para el consumo doméstico como para las actividades productivas. Durante más de un siglo, la Presa de la Olla fue una de las principales fuentes de agua para la ciudad.

Con el tiempo, la presa dejó de ser únicamente una obra hidráulica para convertirse en un espacio con un fuerte significado social. Desde sus primeros años surgió la práctica de abrir sus compuertas de manera periódica, una acción necesaria para liberar el excedente de agua y limpiar los cauces naturales. Este acto técnico comenzó a atraer a la población, que veía en la apertura una señal del inicio del temporal de lluvias.

A lo largo del siglo XIX, la apertura de la Presa de la Olla se transformó en una tradición profundamente arraigada. Lo que inició como una maniobra de mantenimiento se convirtió en una celebración colectiva, acompañada de música, convivencia familiar y la presencia de autoridades civiles. La ceremonia, realizada generalmente entre junio y julio, quedó integrada al calendario cultural de Guanajuato como una de sus festividades más antiguas.

Alrededor de la presa se desarrollaron también otras prácticas sociales. El sitio se volvió un punto habitual de reunión, paseo y recreación, especialmente los fines de semana. La creación de jardines y espacios públicos en su entorno reforzó su papel como lugar de encuentro para distintas generaciones de guanajuatenses.

En la actualidad, aunque la Presa de la Olla ya no cumple la función central de abastecimiento de agua que tuvo en el pasado, su valor histórico permanece intacto. La apertura anual continúa realizándose como un acto simbólico que conecta a la ciudad con su pasado y recuerda la importancia del agua en su historia. Esta tradición representa un vínculo vivo entre la herencia colonial y la identidad contemporánea de Guanajuato, y subraya la relevancia de preservar tanto el patrimonio material como las costumbres que lo mantienen vigente.

Advertisement
Continue Reading

Seguridad

Trending