Acusado sin pruebas de haber mordido a un niño, detenido allanando propiedad privada, y aunque no corresponde a la descripción de un perro pitbull blanco, Pierrot, un perro criollo color capuchino, pasó 17 días encerrado en el Centro de Control Animal, CECA, bajo supervisión y evaluación de su comportamiento para determinar si era sacrificado o regresado con su familia.

Durante ese tiempo sus propietarios, los miembros de su familia, vivieron en la zozobra de que el animal pudiera ser dormido por la insistencia de vecinos que sin pruebas pedían su muerte, sin embargo dieron la batalla justa para recuperar a su perro, Pierrot, que desde el sábado 3 ya se encuentra en su hogar tratando de adaptarse y superar la experiencia, pero con una amenaza de muerte que pende sobre él.

Deneck Inzunza.

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