La Calle Padre Belauzaran es una cloaca inmunda, lo que hoy es una vialidad para el paso de automóviles en Guanajuato, en siglos anteriores fue el lecho del río que pasaba por la ciudad, lo que a muchos Guanajuatenses les ha costado ver materializado, en esta ocasión, es un nido infestado de ratas con alas, digo, de Palomas como coloquialmente se les refiere.

A sus lados se construyeron grandes muros para encausar las aguas del río; Los puentes que observamos al pasar por esta calle fueron construidos para comunicar distintos barrios de la ciudad; Fue en 1946 cuando se habilitó como avenida. Ese drenaje tiene años reventado evidentemente, cosa que ahora, ya llegó al tope.

Ninguna solución hechiza comandada por la autoridad ha dado resultados, si remontamos a los ayeres en el gobierno de Nicéforo Guerrero se repavimento la calle, pero, no se atendieron las fugas de drenajes.

El extremo descuido y permanencia de palomas es un grave problema de salud, ya que al secarse su excremento anda en el aire, pues la única manera de erradicar dicho dilema es enmallando los muros donde anidan.

El excremento de las ratas con alas llamadas palomas es guano, muy nocivo por cierto para la salud pues ataca los pulmones.

Por décadas la calle principal que transita turismo y locales continua siendo la proliferación gigante de enfermedades respiratorias que parece no tener conclusión, seguro porque primero brincaran los pseudo ambientalistas y animalistas al rescate de las mal olientes palomas, antes que permitir embellecer una vialidad tan emblemática para el pueblo de Guanajuato.

¿A donde vamos a parar?

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