Al menos una integrante del movimiento en defensa de las momias tuvo la oportunidad desde la dirección del museo de hacer algo trascendente por la colección y no hizo nada, incluso dejó una momia infectada, aseguró Jesús Antonio Borja Pérez, director de Cultura y Educación.

Además, es indignante que conviertan el patrimonio de los guanajuatenses en una grilla electorera. Se dicen defensores, pero para ellos las momias es un botín político proselitista de intereses contrarios al beneficio común.

Los intentos de cerrar el Museo de las Momias incluso con denuncias judiciales, le destrozaría la vida, de por sí trastocada por la pandemia, a los comerciantes, guías, promotores, turismo, sería un golpe devastador para la ciudad y el patrimonio de los guanajuatenses, un acto de gran mezquindad.

 

Deneck Inzunza.

 

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