Historias
Salen reprobados los capitalinos que no supieron sobre la historia de “EL Grito de Independencia”
A casi nada estamos por dar el grito de Dolores, el festejo y las celebraciones no se hacen esperar, pero la historia que guarda “El Grito de Independencia” casi nadie lo sabe.
Tras realizar un sondeo ciudadano para saber cuántos capitalinos eran los que conocían la historia de la Independencia de México, uno de diez sólo supo contestar.
En el sondeo se le preguntó a jóvenes, hombres y mujeres de todas las edades y no supieron responder de que se trataba el movimiento de “EL Grito de Independencia” Ni por qué se celebra en la madrugada del 16 de septiembre, entre nerviosismo y vergüenza negaban con la cabeza o simplemente se retiraban de la cámara.
Esto es un claro ejemplo de que falta mucho por hacer en cuanto a la educación, no sólo en Guanajuato, sino en todo México, todavía en nuestro país se considera que la cultura es ocio y no un elemento educativo, es imprescindible que todo mexicano conozca la historia de la Independencia de nuestro país, no solamente son fiestas y celebraciones, fue un hecho histórico que marcó la identidad Nacional de México.
Recordemos que La independencia de México fue la consecuencia de un proceso político y social resuelto con las armas, que puso fin al dominio español en la mayor parte de los territorios de Nueva España y dio inicio al Primer Imperio Mexicano. La pérdida de esta posesión tuvo una importancia decisiva para la economía del Imperio Español, ya que los ingresos mexicanos representaban el ochenta por ciento del total de los caudales americanos al final del periodo colonial. La guerra por la independencia mexicana inició el día 16 de septiembre de 1810, hasta la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, el día 27 de septiembre de 1821.
Guanajuato Capital
Guanajuato capital: historia, origen y legado de una ciudad minera
Guanajuato Capital, una de las ciudades más emblemáticas de México, fue fundada oficialmente en 1559, tras el descubrimiento de importantes vetas de plata que la convirtieron en uno de los principales centros mineros de la Nueva España. Su nombre proviene del vocablo purépecha Quanaxhuato, que significa “lugar de cerros” o “lugar montuoso”, reflejando la compleja geografía que aún caracteriza a la ciudad. Gracias a su riqueza minera, Guanajuato tuvo un crecimiento acelerado y se consolidó como un punto clave para la economía colonial.



Con el paso del tiempo, Guanajuato no solo destacó por su minería, sino también por su relevancia histórica y cultural. Fue escenario de uno de los primeros acontecimientos de la Guerra de Independencia, con la toma de la Alhóndiga de Granaditas en 1810, hecho que marcó el rumbo del país. Hoy, Guanajuato Capital es reconocida como Patrimonio Cultural de la Humanidad, conservando su arquitectura colonial, callejones, túneles y tradiciones que la convierten en un referente histórico y turístico a nivel nacional e internacional
Cultura
Plaza de la paz: una de las plazas más antiguas de Guanajuato capital
La Plaza de la Paz, considerada durante décadas como la plaza principal de Guanajuato antes de la consolidación del Jardín Unión como centro neurálgico, es uno de los espacios urbanos más antiguos y significativos de la ciudad.
Su conformación como plaza pública data de mediados del siglo XIX, cuando en 1865 se llevaron a cabo obras formales para organizar un espacio abierto destinado al tránsito, la reunión y el ejercicio de la vida cívica en el entonces Real de Minas de Santa Fe de Guanajuato.
La elección de ese sitio como plaza principal no fue producto del azar. Desde la época colonial, en esa zona convergían diversas calles, callejones y sendas que conectaban con los barrios circundantes, por lo que el terreno, aunque inclinado e irregular, funcionaba como punto de encuentro natural para la vida urbana. Además, estaba frente a la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, lo que confería al lugar un valor simbólico tanto religioso como cívico.



Durante buena parte del siglo XIX, la plaza fue escenario de acontecimientos políticos y sociales relevantes. En 1858, por ejemplo, el presidente Benito Juárez utilizó este espacio para declarar provisionalmente a Guanajuato como capital de la República, un hecho que marcó la importancia política de la ciudad en ese periodo de la historia nacional.
El nombre Plaza de la Paz se consolidó a finales de la centuria con la instalación de un monumento emblemático. En 1897 se levantó en su centro una escultura que representa a la Paz, obra del escultor mexicano Jesús Contreras. Esta pieza fue inaugurada oficialmente el 27 de octubre de 1903 por el presidente Porfirio Díaz, con motivo del centenario del fin de la Guerra de Independencia, lo que reforzó su carácter conmemorativo y le dio nombre a todo el espacio urbano.
El diseño de la plaza, con su forma triangular adaptada al terreno desnivelado, fue completado con jardines, áreas de paseo y laterales flanqueados por edificios de arquitectura colonial y decimonónica. En sus alrededores se alzan residencias y palacios de familias acaudaladas de la época, así como importantes sedes administrativas y religiosas. Esto explica por qué, durante mucho tiempo, fue también conocida como Plaza Mayor o plaza principal, antes de que el crecimiento urbano desplazara el centro de actividades hacia otras partes del casco histórico.

A lo largo del siglo XX, la plaza conservó su relevancia como punto de reunión social y como escenario de eventos cívicos, turísticos y culturales. Su ubicación estratégica en el corazón del centro histórico permite observar la convivencia entre el patrimonio arquitectónico, la vida diaria y el dinamismo urbano contemporáneo.
La historia de la Plaza de la Paz concentra en un mismo espacio la evolución de Guanajuato desde ciudad minera colonial hasta capital estatal, así como las transformaciones políticas y sociales del México decimonónico y moderno. Su construcción, su diseño, los acontecimientos que la han atravesado y el monumento que le da nombre forman un conjunto de referencias que ayudan a comprender cómo se construyó la identidad urbana de Guanajuato a lo largo de más de siglo y medio.
Cultura
Jardín Florencio Antillón: uno de los espacios más bellos de Guanajuato Capital
El jardín situado en el Paseo de la Presa, conocido tradicionalmente como el Jardín Florencio Antillón, forma parte de la configuración urbana desarrollada alrededor de la Presa de la Olla desde el siglo XIX.
Su origen está estrechamente ligado a los proyectos de modernización y embellecimiento impulsados durante el Porfiriato, etapa en la que Guanajuato emprendió obras de mejora en infraestructura, espacios públicos y vialidades.
La zona del Paseo de la Presa comenzó a consolidarse como un corredor recreativo desde mediados del siglo XIX, cuando la Presa de la Olla adquirió popularidad como espacio de convivencia social. En este contexto, surgió la necesidad de crear áreas verdes ornamentales que complementaran la función recreativa del lugar.


El jardín fue trazado con la intención de ofrecer un espacio de descanso y paseo para los habitantes y visitantes que acudían a la presa, especialmente durante las celebraciones del Día de la Presa, instauradas formalmente en 1747 pero popularizadas en el siglo XIX como evento cívico y social.
El jardín lleva el nombre de Florencio Antillón en honor al destacado militar y político guanajuatense que desempeñó un papel crucial durante la segunda mitad del siglo XIX. Antillón, gobernador del estado entre 1867 y 1876, promovió diversas obras públicas, reorganizó la administración estatal y apoyó el embellecimiento urbano, por lo que su nombre quedó asociado a diversos espacios públicos.
A lo largo del tiempo, el jardín ha sufrido modificaciones propias del crecimiento urbano. Sin embargo, ha conservado su función como espacio de encuentro comunitario en una de las zonas más emblemáticas de la ciudad. Sus senderos, bancas y áreas arboladas mantienen el carácter tradicional de los jardines decimonónicos, pensados como puntos de contemplación y convivencia tranquila. Asimismo, su ubicación estratégica, cercana a construcciones históricas como la antigua Casa de las Brujas y al inicio del camino hacia la Presa de San Renovato, lo convierte en un nodo importante dentro del paisaje histórico de la capital.

Hoy, el jardín del Paseo de la Presa continúa siendo parte del imaginario social guanajuatense. Es un sitio que combina valor histórico, memoria colectiva y vida cotidiana, representando la transición de Guanajuato hacia una ciudad que, en el siglo XIX, comenzó a abrir espacios públicos más formales y accesibles, destinados al esparcimiento y a la integración social.
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