La pobreza, además de matar lentamente de hambre, deja a las personas sin la más mínima oportunidad en un sistema económico cada vez más desigual. La vivienda, la vivienda digna es una deuda pendiente en nuestro país, que lo consagra como derecho en su Constitución Política.

La marginación ha llevado a las familias a tomar tierras aparentemente sin dueño para vivir ahí porque no hay de otra, pero esos terrenos y todo lo que se les construya con gran esfuerzo, no son suyos y nunca lo serán… Nunca tendrán un título de propiedad, no podrán heredar y nunca tendrán servicios públicos.

El proceso es la regularización o reubicación de esas familias, para que tengan servicios, su título de propiedad, protejan su patrimonio y puedan heredarlo, por eso la aprobación del plan de vivienda digna en la pasada sesión de Ayuntamiento, en realidad es histórica y trascendente, de justicia social que comienza a pagar la deuda con cientos de familias.

 

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