Hace ya casi 58 años que fue inaugurada la Calle Subterránea Miguel Hidalgo, iniciada por una brillante iniciativa del Ingeniero Tiburcio Álvarez Hernández, en ese entonces director de la Escuela de Minas.
La obra no solo se trató de construir una calle, en un ambicioso proyecto se esforzaron por darle un acabado muy exquisito de piedra labrada y se agregaron 124 arcos de cantera a lo largo de los 3 kilómetros de largo, convirtiéndola en una de las calles más hermosas del Mundo, como se dice la nombró la Reyna de Inglaterra cuando visito México durante febrero de 1975.
Un proyecto que solucionaba distintos problemas que acarreaba la Ciudad, por un lado se metía en un ducto el Río Guanajuato que desde entonces ya era el desagüe natural y por otro se creaba una vialidad para poder transitar por la ciudad.
Las cosas han cambiado desde entonces y aunque una buena parte de dicha calle sigue siendo un espectáculo visual que da marco a que la Ciudad sea Patrimonio de la Humanidad, muchas son las áreas de mantenimiento que se podrían mejorar.
Y no voy a hablar aquí de las pestes como roedores y cucarachas que suelen verse por ahí, ni de la inmundicia del olor que ahí se respira, sobre todo en la parte debajo del Mercado Hidalgo, ni de los registros rotos y cables sueltos que por todos lados pueden causar accidentes.
Sino del Mantenimiento urgente que la humedad y filtraciones reclaman y han hecho a tan emblemática calle se convierta en un peligro y sinsabor para visitantes y locales que se atreven a disfrutar de los paisajes que en ella se encierran.
Las bóvedas y algunos de sus espléndidos arcos, en muchas partes se encuentran plagadas de moho y salitre que pueden causar estragos en las vías respiratorias de quienes por ahí caminen, en algunas partes, el daño es tal, que alcanzamos a encontrar restos de loza y recubrimiento que se han desgajado recientemente.
Y también resultan evidentes los huecos que nos dicen que antes ya se han venido abajo ladrillos de los arcos y el enjarre que poco dura ante la constancia con que las filtraciones de agua, que no sabemos si es pura o negra, y que sin falta nos moja cabeza y ropa si bien nos va, sino es que hasta en la boca nos puede caer, cuando se tiene que caminar por sus banquetas.
Solo resta hacer, desde esta plataforma informativa, un llamado a las autoridades federales , estatales y municipales para que comiencen a tomar cartas en un asunto que sabemos no es menor y que ya no debe de postergarse por la falta de simpatía entre las instituciones de gobierno mostrada en los últimos meses, ya que la época de lluvias no tarda y estos problemas solo pueden empeorar.

despirta guanjuato