El Equipo del Sistema de Noticias de TV Guanajuato, regresó al Jardín del Cantador para comprobar que continúa siendo un peligro para bicicletas y pies. Clavos, grapas, alambres, o ganchos dejados por los comerciantes del tianguis navideño muestran el desdén que las autoridades tienen por los espacios públicos.
Mientras niños corren por el hermoso jardín construido a finales del siglo XIX, es imposible dejar de pensar que en algún momento, alguno de los cientos de alfileres regados por todo el parque, se entierre en la suela de alguno de sus zapatos y alcance a enterrarse en la planta de algún pie.
Lo que sí se pudo comprobar en las vulcanizadoras o con los negocios que durante décadas han proporcionado sus bicicletas para que los capitalinos prueben las maravillas de caminar sobre ruedas o los turistas se diviertan en el hermoso parque público lleno de hermosos inmuebles como fuentes, un kiosco y un río artificial abandonado por las autoridades municipales, es que; no es aconsejable rodar dentro del lugar.
Urge que alguien se haga cargo de lo que es una falta de responsabilidad administrativa grave hacia los niños de la capital, que acuden a los espacios públicos a disfrutar y terminan con las llantas de su bicicleta nueva ponchadas.