En la Escuela Primaria Delfina Quiñones el peligro de accidente es latente.

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En la Escuela Primaria Delfina Quiñones el peligro de accidente es latente, se debe de evitar una tragedia y las autoridades siguen sin actuar. Vea lo que piensan los padres de familia de esa actuación.
En la calle de la Alhóndiga está sucediendo una de las situaciones más ridículas en las que se puede imaginar cae la burocracia educativa, hay un peligro inminente de que caiga un plafón de 14 metros cuadrados a una altura de más de siete metros, la situación en caso de darse será una tragedia a la hora de la entrada o salida, también lo es a la hora del recreo, nadie ha querido imaginar que esta caiga.
Llama la atención la disciplina de censura, de silencio, en la que caen los familiares de los niños inscritos en dicha escuela, no se puede hablar, nadie quiere dar testimonio, imagínese, porque temen que sus hijos sean castigados, en fin, de las peculiaridades que se pueden decir sucede en muchos de los planteles de educación básica, acudan con el secretario de Educación Estatal, nos han dicho directivos.
El problema lo saben los familiares que se atreven a levantar la voz, para llamar la atención de que, en todo caso, son las autoridades las que están frenando el arreglo de ese plafón y otros tantos males que aquejan a la escuela, como los baños, pero llama la atención para alertar a todos, el hecho de que otro par de plafones amenaza la vida de los pequeños en dos de los salones.
Lo ridículo, es que de entre lo que ha detenido el actuar inmediato, es la duda de quien debe de ser responsable del arreglo, ya que el plafón, como les decía, en el surrealismo con que operan las autoridades educativas pertenece a la Carlos Montes de Oca, otro plantel educativo que cohabita en la misma construcción y ahí comienza uno de los problemas más fáciles de solucionar como es el arreglar un plafón, pero en la realidad educativa se vuelve un universo ajeno al sentido común.