Desde el 2019, este medio de comunicación de los guanajuatenses había estado insistiendo en que la imagen urbana no era la adecuada, que se veía sucia y abandonada. Durante semanas entrevistamos a especialistas en fisonomía y paisajismo, imagen urbana, directores de área y hasta nos acercamos con el INAH, señalado como la piedra en el zapato para que la reparación de fachadas del centro histórico fuera una realidad.

El paro estudiantil nos desconcentró un tanto del tema que impulsábamos como parte de la responsabilidad social del medio, sin embargo, ya entrado el 2020 nos dimos un encontronazo con la alcaldía, Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial, y otra vez con el INAH, pero ese desaguisado se convirtió en una oportunidad de conocer dónde estaba la traba, por dónde se destrababa y a darle por ahí para no estar luego lamentándolo.

Es decir, vamos haciendo la sinergia para ver cómo sí reparamos la imagen del centro histórico, y olvidarnos de los no se puede.

Entonces, las cámaras, líderes de asociaciones, el alcalde con sus trocas rosas de Por amor a Guanajuato y hasta el INAH, entraron en la sinergia después de que este medio estuvo… ¿Cómo se dice?

Jode y jode, jorobe y jorobe, y dale y dale, rizando el rizo, dé y dé lata, llenando el buche de piedritas, lo que llevó a algunos propietarios a reflexionar sobre las condiciones de sus inmuebles y de los que son enteramente responsables y que la insistencia era por el lado del riego en que se encuentra el peatón, y que en caso de que uno llegue a morir por esta circunstancia, lo va a cargar sobre su conciencia y con un proceso legal que seguramente optaron por evitar, y vea, hay un antes y un después, poco a poco, pero observe usted cómo sí cambia la visual urbana y a usted le cambia el ánimo para bien, además de que ya puede transitar por la banqueta sin el riesgo que era antes.

 

La necedad, la tozudez en el tema, es por usted, es por todos.

 

Deneck Inzunza.

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