Sancionar el acoso sexual callejero es uno de los mecanismos para erradicar estas prácticas y reconocer su carácter violento

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Denunciar casos de acoso sexual callejero es de suma importancia para cambiar y erradicar estas conductas que siempre han existido a causa de un sistema que ha dispuesto, desde hace siglos, al género masculino de la sociedad como un grupo superior al femenino, y que por lo tanto lo dota de poder.

En el municipio de Guanajuato, es a través de las sanciones que se busca erradicar las prácticas de acoso sexual callejero y por ello se puso en marcha un sistema de denuncia a través del número telefónico 9 1 1.  Liliana Aguilera Padilla, Directora General de Atención a las Mujeres, revela que se han tenido 18 denuncias que se han recibido en el primer semestre del año.

En cuanto una mujer en un espacio público o semi público, se sienta agredida sexualmente, explícita o implícitamente, se le invita a denunciar, a través del número de emergencias 9 1 1 o dirigiéndose a algún elemento de seguridad. Las sanciones, que incluyen un curso reeducativo obligatorio, tienen el propósito de erradicar estas acciones arraigadas pero nocivas para sociedad.

Al tratarse de una práctica cotidiana sustentada por una sociedad patriarcal, lo más frecuente es que el acoso ocurra de hombres hacia mujeres, pero cuando la situación se da a la inversa, también se debe denunciar.

Todo comportamiento de connotación sexual perpetuado en un espacio público, de manera unidireccional y que atente contra la integridad emocional y física, por mínimo que parezca, califica como acoso sexual callejero. No hay subjetividades, subrayó la titular de la dirección de atención a

Aguilera Padilla  invita a las menores de edad a recurrir también al número de emergencias, así como a  sus familias y adultos en quienes confíen, cuando se sientan vulneradas por acciones que las sexualizan.

Si bien, se exhorta a  que desde las familias se cambien los estereotipos y roles de género, las autoridades hacen su parte social a través de los mecanismos presentados.

Históricamente estas conductas, que cosifican y generan emociones displacenteras, de sumisión e infunde miedo en las víctimas, se tomaron por normales mientras las mujeres mantenían en silencio su sentir. Pero en los últimos años se ha comenzado a visibilizar, a fin de que se reconozca de qué se trata de un problema atenta contra los derechos  humanos y daña el tejido social.