En una hermosa ceremonia, elementos de la banda del ejército entonaron el Himno nacional mientras en el centro de la explanada eran vertidas las banderas cuidadosamente cambiadas por los representantes de las escoltas de distintas entidades educativas.
La ceremonia fue encabezada por el director general de Cultura y educación municipal Jesús Antonio Borja, un batallón de la Secretaría de la Defensa Nacional y otro de la Guardia Nacional, que acompañados de media docena de escoltas estudiantiles, enmarcaron el hermoso ritual lleno de patriotismo y simbolismo nacional.


El ritual implica que las banderas reemplazadas una por una por los abanderados de las escoltas de las escuelas capitalinas participantes, debieron de ser de inmediato puestas dentro del incinerador por los soldados encargados de vertirlas en el incinerador.
Aunque la mañana estaba nublada, alrededor de una decena de banderas de México, con las que las escuelas de la capital rinden honores cada semana, fueron cuidadosamente retiradas de su mástil para cumplir su última ceremonia en medio de las marchas solemnes y patrióticas que entonaron los miembros de la banda marcial, dieron un marco más emotivo al acto cívico.
Después de la incineración, según sea el caso, las cenizas se deben de resguardar en algún espacio especial o ser enterradas como parte de un simbólico regreso a las entrañas de la patria.