Adolfo Enríquez Vanderkam se convirtió en un referente por sus denuncias de la inseguridad en León, cosa que agradecieron los buscadores de la verdad, sin embargo, también se volvió una piedra en el zapato para quienes exhibía en sus publicaciones y videos de cámaras de seguridad cometiendo delitos, incluso para la autoridad, a quien dejaba muy mal parada entre el discurso del “no pasa nada” a la realidad que posteaba en sus redes.

Ese fue un distintivo del activista, denunciar abiertamente la deplorable e inmensa cantidad de homicidios en León, lo que evidentemente le trajo consecuencias funestas, como las amenazas de muerte, que lo llevaron a distanciarse de su actividad como denunciante que hacía público aquello que muchos querían mantener en lo oscurito. Y es que Enríquez Vanderkam daba a conocer la identidad de ladrones y asesinos, mientras que criticaba la ineficacia de la Policía Municipal de León.

Adolfo Enríquez Vanderkam vivía en un anexo de su familia en la calle Díaz Mirón, a unas cuadras de donde fue privado de la vida luego de salir de la taquería El América sobre la calle Hernández Álvarez. Unos pasos adelante, casi llegando a la esquina de 5 de febrero, a unas calles del Arco de la Calzada, los tripulantes de un automóvil color oscuro dispararon contra el activista y un joven que lo acompañaba, Enríquez Vanderkam quedó tendido sobre la calle Hernández Álvarez mientras que el joven, herido, corrió de regreso a la taquería a pedir ayuda.

Los hechos ocurrieron este martes 21 de noviembre alrededor de las 10:20 de la noche, horas después de haber difundido que iban 55 homicidios dolosos en León en lo que va de noviembre. Las amenazas creíbles se volvieron una amenaza cumplida, enviando un mensaje ominoso a una sociedad leonesa cada vez más indefensa.