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Cultura

¿Cómo se celebraba el año nuevo durante la época colonial?

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Durante la época colonial, el Año Nuevo en la Nueva España no se vivía como una celebración popular y festiva en el sentido actual, sino como una fecha de fuerte carga religiosa, administrativa y simbólica, marcada por el calendario cristiano y por las estructuras de poder virreinal.

En los siglos XVI, XVII y XVIII, el cambio de año estaba profundamente ligado a la Iglesia. El 1 de enero coincidía con la festividad de la Circuncisión del Señor, de acuerdo con el calendario litúrgico católico, por lo que la jornada comenzaba con misas solemnes y actos religiosos. Para la mayoría de la población, especialmente indígenas, mestizos y sectores populares, el Año Nuevo se reconocía más como una fecha sagrada que como una ocasión de festejo civil.

En las principales ciudades de la Nueva España, como la Ciudad de México, Puebla o Valladolid, el inicio del año también tenía un carácter oficial. Las autoridades civiles y eclesiásticas realizaban actos protocolarios, se renovaban cargos públicos y se leían bandos que marcaban disposiciones administrativas, impuestos o nuevas ordenanzas. El Año Nuevo era, en ese sentido, un momento de reorganización del orden colonial.

Las celebraciones públicas eran sobrias. No existían los rituales actuales como las uvas, los brindis nocturnos o los fuegos artificiales masivos. En los sectores acomodados, el cambio de año podía marcarse con reuniones privadas, comidas especiales o intercambios de buenos deseos, siempre dentro de un marco de moderación y decoro. El exceso o el festejo desmedido no era bien visto, pues la moral cristiana promovía la reflexión, el arrepentimiento y la preparación espiritual para el nuevo ciclo.

Para los pueblos indígenas, el Año Nuevo impuesto por el calendario europeo convivía, en muchos casos, con sus propios sistemas de medición del tiempo. Aunque oficialmente se adoptó el calendario gregoriano, muchas comunidades continuaron dando significado a fechas agrícolas y rituales heredados del mundo prehispánico, generando una convivencia cultural entre el tiempo cristiano y el tiempo indígena.

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En el ámbito doméstico, el fin de año se asociaba más al cierre del ciclo navideño que a una celebración autónoma. Las familias se encontraban aún dentro del periodo de fiestas religiosas que comenzaba con la Navidad y se extendía hasta la Epifanía. El Año Nuevo era, por tanto, un punto intermedio dentro de un calendario festivo mayor, dominado por la religión.

Con el paso del tiempo y hacia el final del periodo colonial, algunas costumbres europeas comenzaron a ganar terreno, especialmente entre las élites urbanas, pero el Año Nuevo siguió siendo una fecha discreta, sin la carga festiva que adquiriría en los siglos posteriores.

La manera en que se celebraba el Año Nuevo en la época colonial refleja una sociedad donde el tiempo estaba regulado por la Iglesia, el poder político y el orden social. Más que celebrar el futuro, se trataba de reafirmar la continuidad del sistema y de iniciar el año bajo los principios de obediencia, fe y estabilidad que sostenían al mundo novohispano.

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Cultura

Entre bípedos y cuadrúpedos: una exposición que pone a humanos y animales frente a frente

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¿Y si por un momento dejamos de pensar que los humanos somos el centro de todo? En el marco del Festival Internacional Cervantino 54, llega Entre bípedos y cuadrúpedos, una propuesta escultórica de Cosa Rapozo que busca poner sobre la mesa la relación que tenemos con las demás especies que habitan nuestro planeta. Una exposición extramuros que lleva el arte a los espacios urbanos y nos invita a mirar más allá de lo cotidiano.

La propuesta no solo busca sorprender con sus esculturas, sino provocar una reflexión: ¿cómo convivimos con los animales y otros seres vivos? La exposición cuestiona esa idea de que el ser humano puede colocarse por encima de las demás especies y plantea la necesidad de encontrar nuevas formas de convivencia, donde nuestra existencia no signifique desplazar, dominar o limitar la vida de otros seres.

Este proyecto forma parte del Programa de Artes Visuales del Festival Internacional Cervantino 54 y reúne los esfuerzos de la Secretaría de Cultura de Guanajuato, BBVA, Fundación BBVA, el Municipio de Guanajuato, Salón ACME y la propia Cosa Rapozo. Así que, si durante tu recorrido por Guanajuato te encuentras con estas piezas, detente un momento, obsérvalas y pregúntate: ¿somos realmente los protagonistas de este planeta o simplemente compartimos escenario con muchas otras especies?

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Cultura

¡Terminó en los pinos! extrabajadores de luz y fuerza decapitan estatua de felipe calderón.

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La protesta contra el expresidente Felipe Calderón terminó con una escena inesperada en el Complejo Cultural Los Pinos: extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro dañaron y desprendieron la cabeza de una estatua de bronce del exmandatario. El hecho ocurrió después de que Calderón participara en el Foro América Libre, en la Ciudad de México.

Los manifestantes habían comenzado su movilización afuera del Hotel Marquis Reforma, donde se realizaba el encuentro. Posteriormente caminaron alrededor de tres kilómetros hasta Los Pinos, donde se dirigieron hacia la escultura. La protesta está relacionada con el rechazo a la extinción de Luz y Fuerza del Centro, decretada durante el gobierno de Calderón en 2009.

Un detalle que llamó la atención es que la estatua ya se encontraba tirada desde 2025, después de que un árbol cayera sobre ella. Sin embargo, durante la protesta los inconformes golpearon la pieza hasta desprenderle la cabeza y retiraron también la placa que la identificaba.

El Sindicato Mexicano de Electricistas se deslindó de los hechos y señaló que las personas responsables eran ajenas a su organización. Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum condenó la violencia, aunque reconoció el enojo de los extrabajadores por la desaparición de Luz y Fuerza del Centro.

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Cultura

¡El rosario que se camina! El Cubilete presume una obra monumental.

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¿Te imaginas caminar dentro de un rosario de cinco kilómetros? En el Cerro del Cubilete, en Silao, Guanajuato, esto ya es una realidad. El Rosario Guadalupano Monumental, considerado el más grande de México y del mundo, abrió sus puertas al público a inicios de este 2026, junto al emblemático Santuario Votivo Nacional de Cristo Rey de la Paz. Aquí, los visitantes no llevan el rosario en las manos… ¡lo recorren con sus propios pies!

Este llamado “rosario vivencial” cuenta con un recorrido peatonal de aproximadamente 5 mil metros, rodeado por un jardín dorado con plantas de lavanda y más de 50 enormes esferas que se iluminan durante la noche. A lo largo del camino se encuentran espacios dedicados a los Misterios Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos, convirtiendo el recorrido en una experiencia que combina naturaleza, arquitectura y tradición religiosa.

Y hay detalles que sorprenden desde la entrada: un crucifijo monumental de bronce pulido, con un peso aproximado de 1.8 toneladas, además de un enorme medallón con la imagen de la Virgen de Guadalupe, que pesa entre 400 y 500 kilos. ¿Ya conocías este gigantesco rosario en Guanajuato? ¿Te animarías a recorrer sus cinco kilómetros? ¡Cuéntanos en los comentarios!

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