Otro de los muchos tesoros que resguarda el edificio de la Basílica de Guanajuato, es el hermoso órgano tubular, que con sus más mil tubos, acompaña las misas y liturgias que ahí se celebran, tuvimos la oportunidad de subir y conocer a Bernardo Rosas Díaz que desde hace más de 40 años, se encarga de tocarlo y cantar con su impresionante voz, esta joya de la época colonial, que se distingue por ser uno de los pocos que hasta la actualidad se conservan en funcionamiento.

Pocas veces se tiene la oportunidad de escuchar, instrumentos musicales tan complejos y exquisitos, que dotan de un deleite acústico a los visitantes a estos templos, por eso, es importante hablar con quién, heredó de su padre, la tradición de acompañar musicalmente los eventos religiosos que en uno de los más importantes templos de la ciudad se celebran.
Así que es muy importante reconocer el trabajo de Bernardo Rosas Díaz, con más de 40 años a cargo de tocar este maravilloso órgano, que de verdad eleva al cielo, a quienes escuchan sus notas musicales salidas de más de 1000 tubos, con una variedad tonal, que de verdad emociona.

Por desgracia hay pocos datos para dar de tan extraordinaria pieza, el propio Bernardo Rosas Díaz, desconoce con propiedad la forma y fecha en que fue llevado a la Basílica de Nuestra Señora de Guanajuato, solo a grandes rasgos se sabe que llego en el siglo XVIII y tocará a posteriores investigaciones informar, más a cerca de tan extraordinario instrumento musical.