Aquí en Guanajuato cae más rápido un hablador que un cojo, a este deschavetado no le fue suficiente decir que era incondicional de Ludovico Mata, empleado de presidencia ya que destruyo su camioneta abajo del Mercado, con soberbia encima, se le quiso ir a los trancazos con los grulleros, ¿Ellos que culpa tienen?

En este fin de semana , el operativo alcoholímetro le puso freno a otro charolero que dijo ser amiguísimo de Carlos García Villaseñor, Presidente Municipal de Silao, ya cuando tenia la cámara de frente algo le mordió la lengua.

Nunca falta el que olvida como soplar un globo, pensando que jadeando se puede evadir la prueba, o ¿será que andaba drogado?

Bien dicen que las pruebas del Centro de Control y Confianza son invasivas y abusivas, pero para este chavalón el andar en estado etílico era motivo de juego, se sentía impune, pese a esto, le dieron palo.

Para finalizar con broche de oro, las familias de la elite política no son impunes, al diputado federal Juan Carlos Romero Hicks, le ha de haber dolido que su niño se fuera detenido, pero así como iba podría provocar un accidente, del otro, un niño de abolengo, la mamá estaba más preocupada por el reloj del chamaco.

Con estos personajes y más de 260 pruebas, el operativo alcoholímetro siempre será odiado por aquellos inconscientes que prefieren tomar el volante y arriesgar su vida, en dos semanas se quintuplicaron los detenidos.