Cultura
Plaza de la paz: una de las plazas más antiguas de Guanajuato capital
La Plaza de la Paz, considerada durante décadas como la plaza principal de Guanajuato antes de la consolidación del Jardín Unión como centro neurálgico, es uno de los espacios urbanos más antiguos y significativos de la ciudad.
Su conformación como plaza pública data de mediados del siglo XIX, cuando en 1865 se llevaron a cabo obras formales para organizar un espacio abierto destinado al tránsito, la reunión y el ejercicio de la vida cívica en el entonces Real de Minas de Santa Fe de Guanajuato.
La elección de ese sitio como plaza principal no fue producto del azar. Desde la época colonial, en esa zona convergían diversas calles, callejones y sendas que conectaban con los barrios circundantes, por lo que el terreno, aunque inclinado e irregular, funcionaba como punto de encuentro natural para la vida urbana. Además, estaba frente a la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, lo que confería al lugar un valor simbólico tanto religioso como cívico.



Durante buena parte del siglo XIX, la plaza fue escenario de acontecimientos políticos y sociales relevantes. En 1858, por ejemplo, el presidente Benito Juárez utilizó este espacio para declarar provisionalmente a Guanajuato como capital de la República, un hecho que marcó la importancia política de la ciudad en ese periodo de la historia nacional.
El nombre Plaza de la Paz se consolidó a finales de la centuria con la instalación de un monumento emblemático. En 1897 se levantó en su centro una escultura que representa a la Paz, obra del escultor mexicano Jesús Contreras. Esta pieza fue inaugurada oficialmente el 27 de octubre de 1903 por el presidente Porfirio Díaz, con motivo del centenario del fin de la Guerra de Independencia, lo que reforzó su carácter conmemorativo y le dio nombre a todo el espacio urbano.
El diseño de la plaza, con su forma triangular adaptada al terreno desnivelado, fue completado con jardines, áreas de paseo y laterales flanqueados por edificios de arquitectura colonial y decimonónica. En sus alrededores se alzan residencias y palacios de familias acaudaladas de la época, así como importantes sedes administrativas y religiosas. Esto explica por qué, durante mucho tiempo, fue también conocida como Plaza Mayor o plaza principal, antes de que el crecimiento urbano desplazara el centro de actividades hacia otras partes del casco histórico.

A lo largo del siglo XX, la plaza conservó su relevancia como punto de reunión social y como escenario de eventos cívicos, turísticos y culturales. Su ubicación estratégica en el corazón del centro histórico permite observar la convivencia entre el patrimonio arquitectónico, la vida diaria y el dinamismo urbano contemporáneo.
La historia de la Plaza de la Paz concentra en un mismo espacio la evolución de Guanajuato desde ciudad minera colonial hasta capital estatal, así como las transformaciones políticas y sociales del México decimonónico y moderno. Su construcción, su diseño, los acontecimientos que la han atravesado y el monumento que le da nombre forman un conjunto de referencias que ayudan a comprender cómo se construyó la identidad urbana de Guanajuato a lo largo de más de siglo y medio.
Ciudad
¡Los túneles de Guanajuato se convierten en zona de riesgo!, vecinos exigen más seguridad y rescate de estos espacios.
Guanajuato, Gto.- Los túneles de Guanajuato, orgullo arquitectónico y uno de los principales atractivos turísticos de la capital, hoy también son señalados por ciudadanos como espacios inseguros donde la delincuencia, el deterioro y la falta de vigilancia generan preocupación entre quienes los utilizan todos los días.
Los llamados “cristalazos” se han vuelto una constante en distintos puntos de la red de túneles, especialmente en el Ponciano Aguilar, donde automovilistas denuncian robos a vehículos estacionados pese a la instalación de cámaras y alumbrado. Los afectados aseguran que la vigilancia es prácticamente inexistente y que los delincuentes aprovechan la escasa presencia policial para actuar con rapidez.
Sin embargo, el problema no termina ahí. Habitantes advierten que varios túneles presentan iluminación deficiente, zonas completamente oscuras, humedad, grafitis, basura acumulada y coladeras en mal estado que representan un riesgo tanto para automovilistas como para peatones. A esto se suma la presencia frecuente de personas en situación de calle o individuos consumiendo sustancias, lo que incrementa la sensación de inseguridad.
La preocupación aumenta porque, dentro de los túneles, la señal de telefonía celular suele perderse en distintos tramos. En caso de una emergencia, un asalto o un accidente, pedir ayuda puede resultar prácticamente imposible. Ciudadanos consideran que estos espacios deberían contar con botones de emergencia, vigilancia permanente y recorridos constantes de elementos de seguridad para brindar una respuesta inmediata.
Paradójicamente, cientos de capitalinos utilizan diariamente los túneles como alternativa de estacionamiento debido a la falta de espacios en el Centro Histórico. Lo que debería ser una solución para la movilidad termina convirtiéndose en una preocupación constante por el riesgo de sufrir un robo o encontrarse con situaciones de peligro.
Los túneles fueron construidos hace siglos para controlar las inundaciones y hoy forman parte del patrimonio e identidad de Guanajuato. Son una imagen que se presume ante miles de turistas nacionales y extranjeros, pero vecinos consideran que no basta con promoverlos como atractivo turístico si quienes los recorren diariamente no cuentan con condiciones mínimas de seguridad y mantenimiento.
Los ciudadanos coinciden en que es momento de rescatar estos espacios históricos con acciones reales: más vigilancia, iluminación eficiente, mantenimiento constante, reparación de la infraestructura y sistemas de auxilio que permitan responder ante cualquier emergencia. Porque un símbolo de Guanajuato no debería convertirse en un foco de delincuencia ni en un lugar donde la ayuda simplemente no puede llegar.
Ciudad
El hombre que convirtió a Guanajuato en canción: el legado inmortal de “Chucho” Elizarrarás.
Cada 26 de junio, Guanajuato recuerda el nacimiento de uno de sus hijos más ilustres: Jesús “Chucho” Elizarrarás Farías, compositor, promotor cultural y productor radiofónico que inmortalizó el amor por su tierra con la emblemática Tierra de mis amores, obra que con el paso de los años se convirtió en el himno oficial de la capital del estado. Nacido en 1908 en la histórica Casa del Balcón Largo, en el barrio de Mexiamora, el artista dejó una huella imborrable en la identidad de generaciones de guanajuatenses.
La historia detrás de su composición más famosa es tan entrañable como la propia melodía. En 1928, iluminado únicamente por la luz de una vela, “Chucho” escribió Tierra de mis amores como un regalo para su madre y como un homenaje a la nostalgia que sentía por dejar su ciudad natal. Sus versos, que describen la belleza de Guanajuato “entre sierras y montañas y bajo un cielo azul”, conquistaron el corazón de miles de personas hasta que, en 1955, un decreto oficial la reconoció como el himno representativo de la ciudad.
Además de su invaluable aportación musical, Jesús Elizarrarás fue una figura clave de la radio y la televisión mexicana entre las décadas de 1945 y 1960, creador del innovador programa Mi Álbum Musical y autor de obras como Serenata a Guanajuato, Tus ojos cafés, Muchacha de Guanajuato y Par de estrellas. Falleció el 10 de enero de 2005 a los 96 años, y sus cenizas descansan en la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, cumpliendo así el deseo plasmado en su canción: encontrar en su tierra “un rinconcito donde descansar en él”. Su voz se apagó, pero su legado continúa resonando cada vez que Guanajuato canta con orgullo su himno.
Ciudad
El secreto del Cisne de Plata: la obra maestra del siglo XVIII que dejó de funcionar.
¿Un cisne que cobra vida? En el Museo Bowes, en Inglaterra, se encuentra una de las maravillas tecnológicas más fascinantes de la historia: el Cisne de Plata. Este autómata de tamaño natural, construido en 1773 por el inventor neerlandés John Joseph Merlin y el londinense James Cox, continúa asombrando al mundo por su extraordinario nivel de detalle.
El dispositivo funciona mediante un mecanismo de relojería e incorpora una caja de música. Al activarse, el cisne parece flotar sobre un arroyo formado por varillas de vidrio giratorias que simulan el movimiento del agua, rodeado de hojas y pequeños peces plateados. Durante una presentación de 32 segundos, el ave mueve la cabeza, se acicala y se inclina para atrapar un pez antes de regresar a su posición original.
Esta joya fue adquirida en 1872 por John Bowes, fundador del museo, a un joyero parisino por 200 libras. Para proteger su delicada maquinaria, el museo lo activaba únicamente una vez al día, de manera estricta a las 2 de la tarde.
Sin embargo, el paso del tiempo y el confinamiento pasaron factura. Tras el cierre del museo entre 2020 y 2021, los expertos descubrieron que el mecanismo de relojería se había agarrotado debido a la falta de uso. Actualmente, la pieza permanece fuera de las exhibiciones diarias mientras es sometida a un riguroso proceso de conservación.
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