Por fin le pusieron un alto al Guanajuato Grill. Después de años de operación con irregularidades y poniendo en riesgo a los asistentes, la dirección de Protección Civil procedió al clausurar el antro capitalino.

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Fue después de dos incendios, el último por un corto circuito en menos de un mes, además de haber encontrado pirotecnia, que las autoridades municipales tuvieron a bien fajarse sus pantalones y poner los sellos de clausura hasta que la propietaria atienda y corrija todas las observaciones de haga Protección Civil antes de volver a abrir el bar, que, a todas luces, resulta un peligro de tragedia como la sucedida en la disco Lobohombo en la Ciudad de México en el año 2000, cuando un incendio cobró la vida de 22 personas debido a una cadena de corrupción que imperaba y que llenaba los bolsillos de autoridades.

La administración pública capitalina se dio cuenta que en caso de una tragedia al estilo Lobohombo o News Divine, el principal responsable sería el alcalde, Alejandro Navarro, y eso sí le costaría la chamba y hasta la libertad, debido a las múltiples irregularidades de las que ha salido bien librado el Grill, como estos incendios, las grescas o las drogas que continuamente encuentran en los operativos.

En el caso de Lobohombo, el propietario tuvo que huir y permanecer prófugo por años, dado que fue acusado de homicidio doloso y lesiones por inclumplir las disposiciones de los permisos, licencias y exigencias de Protección Civil. El caso del News Divine, aunque no hubo incendio, un operativo policiaco mal orquestado ocasionó la muerte de 12 jóvenes por asfixia y golpes, por el hacinamiento, el sobrecupo, así como podemos ver en el Grill, largas filas, mucha gente y una sola puerta de salida, el coctel explosivo de una tragedia que las autoridades tratan de evitar con esta clausura que ya exigía la sociedad.

La propietaria, la regidora del Ayuntamiento, Karen Burstein, no pidiéndole ayuda al gobernador se libra de esta, ya que su anterior color azul lo ha cambiado por un rojo marrón que, por cierto, no le queda nada bien. Llegó el momento de enfrentar las responsabilidades de años de irregularidades y de que se la perdonaran, ahora sí habrá que atender las disposiciones de seguridad que, lo único que buscan, es que no haya muertos que andar lamentando en el futuro, aunque, habrá que recordar que al Lobohombo lo clausuraron varias veces antes de la tragedia, sin embargo, el propietario volvía a abrir porque engrasaba la maquinaria de corrupción de la administración pública local.

 

Deneck Inzunza.

 

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