Con respecto al deterioro que sufren fachadas, cornisas y balcones en la ciudad, debo decirle que a todos nos va mal porque la mala imagen urbana enferma, así de sencillo. Contribuye a las conductas terribles de la sociedad y vaya que tenemos ejemplos y van creciendo.

 

Es necesario indagar si el Centro INAH Guanajuato está incurriendo en un despropósito sancionable por su omisión, tardanza, inoperancia, porque después de que todos los sectores sociales, empresariales, de servicios, vecinos y turistas lo señalaran por la lentitud, el director o delegado, David Jiménez Guillén, no da la cara, no atiende al llamado urgente de la capital del estado para que su imagen urbana salga del total deterioro porque el instituto se ha convertido en un lastre.

Al darle a la ciudad una buena calidad visual, los usuarios son capaces de desarrollar conductas y comportamientos dignos y creativos. Al tener a la ciudad con mala calidad visual, por obviedad, sucede el fenómeno contrario: los usuarios no son capaces de desarrollar conductas y comportamientos dignos y creativos, más bien indignos, predecibles y socialmente nefastos.

¿Ya comienza a entender muchas de las conductas de las que nos quejamos y somos víctimas sociales?

La imagen actual de la ciudad se interpreta inconscientemente de manera depresiva, antisocial. Es una invitación al deterioro, a la normalización de lo malo que sucede, así están las calles. Son producto de vandalismo porque fueron productoras de vándalos, un círculo vicioso que alguien debe romper, y los sectores de la sociedad ya están dispuestos, pero el Centro INAH Guanajuato no los deja, contribuye al círculo vicioso del deterioro social.

Esto se resume de una manera muy sencilla: La ciudad así de fea como está contribuye directamente en que a usted le vaya mal. Y todos los sectores apuntan a un responsable.

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