Hay personas que guardan un sueño por años y hasta décadas, hasta que por fin lo cumplen: Visitar el famoso Museo de las Momias en la ciudad de ensueño de Guanajuato. Los caminos concurren de maneras diversas en este lugar presente en la guía de cosas qué hacer antes de morir. Ver a los muertos que, por química de minerales en tierra y precisas condiciones climáticas, además de haber perdido los derechos de sepultura a perpetuidad, son encontrados en estas condiciones de momificación natural, sin mediar algún proceso de embalsamado.

El primer encuentro con el museo es una tabla de costos que, de entrada, anuncia a 100 pesos un paquete que el visitante, a primer golpe de vista, no atina a entender. Una vez en las taquillas, se le pregunta si quiere adquirir ese paquete o sólo pagar 85 pesos por visitar el Museo de las Momias, a lo que los visitantes, por desconocimiento de qué se trata cada uno, toma el paquete, que dicho sea de paso, pareciera ser una imposición del costo de entrada redondeado a 100 pesos.

Un punto muy importante a resaltar es que no sirve el torniquete que lleva el conteo mecánico de quienes entran, dejando las cifras de visitantes oficiales a la expedición de los comprobantes en las taquillas, mecanismo que puede prestarse, como en antaño, a la discrecionalidad, es decir, a la transa, como siempre, como en antaño como ya se dijo, y, al parecer, también en esta administración.

Como es de esperarse, el recorrido llena de magia y envuelve al visitante en una atmósfera reflexiva sobre la muerte, sin embargo, a decir de ellos mismos, el último punto, el llamado Culto a la Muerte le queda muy pequeño a lo que exhibe el Museo de las Momias. “No te pierdes de nada, es lo mismo, pero de mentiritas, no vale la pena, cuesta 15 pesos, pero no los vale; lo padre son las momias”, fueron algunas apreciaciones de los visitantes, quienes se mostraron fascinados con las momias, pero desencantados de tener qué pagar más, siempre más, hasta 6 pesos para entrar al baño, si ya habían pagado sus entradas y hasta estacionamiento… Pero, a decir de un vendedor de charamuscas, “sí, le suben y le suben, pero la gente regresa”.

Para el sistema de noticias de Tv Guanajuato informó Deneck Inzunza.

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