La plaga vegetal que invade la Presa de la Olla continúa reproduciéndose sin que parezca tener freno. Tal parece que después de la tradicional apertura, el gobierno municipal abandonó la zona a la espera de un proyecto integral de embellecimiento y limpieza.

Han sido los comerciantes del embarcadero los que hacen lo que pueden para limpiar, sin embargo, la flora nociva sigue implacable y las soluciones cada día deberán ser más drásticas.

Unos metros calle abajo se encuentra el parque Florencio Antillón, donde se llevó a cabo la verbena de la apertura. Hace dos administraciones se le inviertieron 30 millones de pesos para dignificar el parque, sin embargo fue un recurso que no se sabe a bien si se invirtió ahí o fue a parar a la cuenta de los cuates y testaferros de alguien.

Sólo cambiaron las bancas, pero se desconoce el destino de las anteriores, cambiaron plantas y limpiaron la cantera. Se invirtieron fuertes cantidades en un sistema de riego que no está, que no creemos que sean esos tubos de PVC porque sí sería una burla descarada, sobre todo después de que ese dinero aplicado en ese proyecto tuvo observaciones por parte de la Auditoría Superior del Estado de Guanajuato que, en términos coloquiales, calificaron de robo en despoblado.

 

Deneck Inzunza.

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