Evidentemente el patio de la Casa de la Cultura no es un lugar que reúna las condiciones adecuadas para la preservación de los cuerpos áridos, y cada hora que pasa puede significar un riesgo de contaminación o destrucción. En caso de lo primero, significaría llevar cualquier plaga que pudieran pescar al parador turístico Sangre de Cristo, donde radican.

 

Del mismo modo, cualquiera puede entrar y llevarse alguna momia, o, por lo menos, vandalizarla, dado que no hay presencia policiaca, sólo personal de la dependencia que no pudiera hacerle frente a un ataque contra el patrimonio del municipio.

 

Pese a contar con su embalaje, sorprende que las momias estén ahí al alcance de las manos de cualquiera, pasando del calor al fresco y, con días lluviosos, a la humedad en el ambiente.

 

Deneck Inzunza.

 

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