Lo que está pasando en Colombia, en realidad está pasando en todo el mundo. El verdadero gobierno corporativista mundial impulsa una agenda de pauperización de las sociedades. Es decir, empobrecer a las mayorías a tal grado que las migajas que reciban las agradezcan infinitamente.

La agenda impulsa el fin de la individualidad, el fin de la intimidad, y un grado de pobreza y lavado de cerebro tal que el individuo agradezca sumisamente su condición lamentable. También impulsa el fin de la propiedad privada y el control total de la alimentación. Así como lo sentencia la Agenda 2030 de la ONU: “No tendrás nada, pero serás feliz”.

En Colombia la gente salió a protestar por una reforma fiscal que significaba la obediencia total a esa agenda: destruir la economía y la dignidad de clases medias y bajas. Algo muy similar a lo sucedido en Ecuador en 2020: Una orden directa de organismos supranacionales, como el Fondo Monetario Internacional para apretar del cuello al ecuatoriano, aunque lo mate de hambre. Fue tal la humillación, que el mismísimo ejército de ese país terminó defendiendo al pueblo. Lamentablemente en Colombia, las fuerzas del orden siguen masacrado a quienes deben proteger hasta de estas agendas perversas que obedecen los gobiernos.

Esta destrucción sistemática de la sociedad, economía y dignidad, se desenvuelve indistintamente de las derechas e izquierdas, de tal o cual religión, capitalismo o comunismo. Todo llega al mismo fin: la gran agenda oscura disfrazada de buenos deseos con la secta del cambio climático de pretexto. Prepárese.

 

Deneck Inzunza.

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